lunes 23 de noviembre de 2009

NUEVO LIBRO, O ESO PARECE

Acaba de aparecer un nuevo libro. Lo he titulado "B" y es un libro en prosa. Tal vez sea una novela. El título procede de Andy Warhol: "Me despierto y llamo a B. B es cualquiera que me ayude a matar el tiempo. B es cualquiera y yo no soy nadie. B y yo. Necesito a B porque no puedo estar solo". Lo publica una editorial nueva, es más, éste es su primer libro. La editorial se llama "El desvelo ediciones". Editores excelentes. El libro se presenta oficialmente esta semana, el sábado 28, en la Librería Gil (Plaza Pombo), en Santander. Bueno, ésta es la portada. A partir de esta semana estará en las librerías (lo distribuye UDL).




Y éste es el Prefacio de los editores:

¿Quién es B?

Erik Weisz, el escapista; Doctorow y su cementerio sin muertos, Karl Wallenda y el relámpago de lucidez antes de caer de la cuerda, un hombre que deambula con una cabeza en un cubo, una mujer que porta un feto en su bolso… ‘Morir significa, simplemente, mudarse a una casa más bella’. ¿Quién nos habla así? ¿Quién se dirige al lector de esta manera? ¿En qué mundo habita quien ha hecho de la muerte una compañía omnipresente que rige sus pasos entre seres alucinados, violencia y caos existencial? ¿En qué nos convertimos nosotros, lectores, sus testigos?

Éstas son algunas de las preguntas que nos asaltan ante la lectura de B, una extraña confesión -que juega con los límites de la prosa y el verso- acerca de lo fragmentario, fugaz e irreal de los propios actos de nuestra vida. Personajes en el filo de la conciencia, con un único tema, la muerte, transitan por este libro con el objetivo de arrastrarnos hasta su propio mundo, hasta su propia miseria.

B es una obra inclasificable. Es narrativa y es poesía, es un conjunto de relatos y al tiempo una novela corta, es una narración coherente y del mismo modo deliberadamente caótica y fragmentada, es violenta y es reflexiva, es un no ser mediante el ser y viceversa, un texto que trasciende a la mera narración de hechos y que expone una cosmogonía existencial y pesimista del albedrío humano y la felicidad como empresa baldía.

Nada nos dice el escritor y crítico Alberto Santamaría de su criatura, el protagonista de esta aventura alucinatoria; sólo apunta que muy bien pudiera llamarse B, como en la cita de Warhol que abre su relato, pero que también pudiera ser cualquier de nosotros, sus lectores. Aunque si hubiera que señalar un protagonista, más allá del caleidoscópico trasiego de personajes, habría que hablar de la muerte y su hermana la destrucción. ‘La destrucción es siempre el principio de algo’, rumia en su interior uno de sus personajes. ‘Estar en la cuerda floja es vivir. Todo lo demás es esperar’, afirma otro rememorando la pequeña figura del funambulista Karl Wallenda cayendo al vacío.

Haciendo uso del monólogo interior, y con una puntuación y sintaxis muy personales, Santamaría pone en boca, o mente, de sus criaturas palabras como dardos, heridas por una bala, como en la pierna de ese misterioso B que nunca se desvela pero sí se manifiesta por sus andanzas, en las que parece llevar al lector de la mano, cautivado por la magia de la escritura, por la fascinación del abismo. Caleidoscópica, con vaivenes temporales, inmersa en una estética industrial y feísta, aquejada de neurosis y mitomanía, B recuerda al mejor Palahniuk, al irónico Cohen, al desesperado Döblin.

No es sin embargo, una narración exenta de humor, como en el relato –uno de los muchos introducidos a modo de digresión en el sarcófago del texto- en el que describe el síndrome de la plaza 137c, una de las muchas aventuras de un hermano psicópata que sólo se explica por la violencia. Pero el humor está teñido de desesperación y es el único arma –esta sí, metafórica– con que enfrentarse a un mundo dueño de las vidas de los que lo habitan. El humor es entonces el salvavidas de lo grotesco –‘Ella sostiene como un pequeño triunfo el semen de cerdo en la mano’–, la tabla de salvación, la cuerda de la que cae un Wallenda que no quiere vivir esperando.

Este libro fragmentado con el que El Desvelo inicia su andadura editorial es a su vez un primer volumen, al que seguirán sucesivas entregas hasta completar finalmente el mosaico. Con autonomía pero interrelacionados, esta obra se cita a sí misma en cada entrega, siendo la intertextualidad una de sus claves estilísticas. Intertextualidad –en la que no quedan excluidos fragmentos de libros, citas y noticias de prensa-, la dualidad del hombre en lucha consigo mismo, la crueldad de los niños con un insecto, el surrealismo –‘Mi hermano se encuentra una cabeza rodando como un balón en mitad de una carretera desierta’–, la ausencia de toda esperanza –‘Pasemos a cuando no estoy muerto pero tengo los ojos cerrados’– yendo y viniendo de un futuro inexistente a una infancia cuyos recuerdos están monstruosamente deformados. ‘God is Dog’, la paternidad, o ausencia de la paternidad, la muerte o la no-vida del nasciturus, el olor a gasolina que emana de las páginas del libro, el azar en la muerte violenta ante la irresponsabilidad de la existencia, la ausencia de causalidad en un mundo sin dios.

Alberto Santamaría no explica, muestra. El libro, en cualquier de sus fragmentos, en sí mismo con respecto a las siguientes entregas, es autosuficiente. Quien quiera adentrarse en él podrá hacerlo. Pero habrá que hacerle una advertencia. Deberá bastarse a sí mismo, y como B, dejarse llevar por sus páginas a la espera de encontrar una casa más bella que la propia vida.


Mada Martínez, septiembre 2009

jueves 15 de octubre de 2009

LA COMEDIA DE LO SUBLIME


Acaba de aparecer el primer volumen de la Colección de Estética y Filosofía de la editorial QUÁLEA. El libro se titula La comedia de lo sublime y su autor Domingo Hernández Sánchez. Un libro muy interesante para comprender las derivas del arte y de la estética de nuestro tiempo.

La comedia de lo sublime
Este libro debe entenderse a partir de la ambigüedad de su título. Así, La comedia de lo sublime remite, por supuesto, a esa tradición, de estirpe idealista y romántica, que explora la dialéctica entre lo sublime y lo cómico. Pero, simultáneamente, quiere señalar la conversión en pura comedia de muchas de las sublimidades contemporáneas o en mera banalidad de algunas de las pretensiones cómicas. Es, por tanto, un libro de inversiones, que se despliega en cuatro secciones. La primera comienza con la inversión de lo sublime en lo cómico, para concluir en la actual inversión de ambos; la segunda parte de un posible neopintoresquismo en las prácticas artísticas contemporáneas, para terminar en el grotesco y truculento pintoresquismo del parque temático; la tercera se inicia con lo siniestro [Unheimlich] y su carácter amenazante, para finalizar en un siniestro fingido y simulado que sólo muestra la nostalgia de su ausencia; la cuarta y última sección está dedicada a investigar esas propuestas artísticas que intentan acercarse a lo real a través del dolor y la violencia, y que, en ocasiones, suelen obtener como resultado justamente lo contrario de lo que se proponen.

Domingo Hernández Sánchez
Domingo Hernández Sánchez es Profesor Titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Salamanca, donde además coordina el Máster Estudios Avanzados en Filosofía. Su investigación vincula dos ámbitos que discurren de modo paralelo: la estética romántica y la teoría del arte contemporáneo, por un lado, y el trabajo en la edición del corpus textual de José Ortega y Gasset, por el otro. En relación con el primer ámbito, Domingo Hernández Sánchez es autor de los libros Estética de la limitación (2000) y La ironía estética. Estética romántica y arte moderno (2002), compilador de los volúmenes Articulaciones. Perspectivas actuales de arte y estética(2001), Estéticas del arte contemporáneo (2002) y Arte, cuerpo, tecnología (2003), así como traductor de Filosofía del arte o estética. Verano de 1826, de Hegel (2006). Respecto al trabajo sobre la obra de José Ortega y Gasset, suyas son las ediciones críticas de dos de las obras más importantes de Ortega, El tema de nuestro tiempo(2002) y La rebelión de las masas (2003, 2ª ed. 2008), a las que ha de añadirse la edición crítica y comentada de los materiales de archivo de Ortega y Gasset sobre Hegel, Hegel. Notas de trabajo (2007). Su último libro, La comedia de lo sublime(2009), acaba de aparecer en la editorial cántabra Quálea Editorial.

jueves 17 de septiembre de 2009

"LA BANDA TRAPERA DEL RÍO", SIEMPRE


POR SALAMANCA HABLANDO DE POESÍA Y PUNK-ROCK

La semana que viene estaré por Salamanca en un congreso sobre filosofía de la música que tiene muy buena pinta. Aquí dejo información por si alguien estuviese interesado en asistir:

Entre el 21 y el 25 de septiembre se celebrará en la Universidad de Salamanca el I Congreso Internacional de Estética y Filosofía de la Música, dirigido por D. Antonio Notario Ruiz, Profesor de Estética y Teoría de las Artes, que reunirá a expertos de diferentes Universidades europeas y comunicantes españoles e iberoamericanos. El día 22, en el marco del Congreso, se celebra el I Seminario Hispano-Italiano de Estética y Música.

La matrícula puede realizarse desde la web de la Universidad (www.usal.es) dirigiéndose al Servicio de Cursos Extraordinarios. Están concedidos 3 créditos de Libre Elección para los estudiantes matriculados en la USAL y certificación de 40 horas para Profesores de Música y Artes Escénicas, Profesores de Secundaria y el resto de profesionales.

Este Congreso es posible gracias a la colaboración de la Junta de Castilla y León, laUniversidad de Salamanca (Facultad de Filosofía, Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia, Máster de Estudios Avanzados en Filosofía, Dirección de Cursos Extrordinarios, Servicio de Actividades Culturales), el Istituto Italiano di Cultura, la Cátedra Sicilia, el Proyecto El pensamiento español contemporáneo: estudio y edición de textos inéditos (Ref. SA025A07) y el Conservatorio Profesional de Música de Salamanca.

Participan: Antonio Alcázar Aranda (Cuenca) – Clementina Cantillo (Salerno) – Lola Fernández Marín (Sevilla) – Cirilo Flórez Miguel (Salamanca) – Teresa Fraile Prieto (Badajoz) – Enrico Fubini (Turín) – Amaya García (Salamanca) – Antonio García Calero (Ciudad Real) – Pablo García Castillo (Salamanca) – José María García Laborda (Salamanca) – Miguel Ángel García Velasco (Salamanca) – Llanos Gómez (Madrid) – Domingo Hernández Sánchez (Salamanca) – María Trinidad Ibarz (Zaragoza) – Xabier Insausti (San Sebastián) – Rodrigo Madrid (Valencia) – José Luis Molinuevo (Salamanca) – Antonio Notario Ruiz (Salamanca) – Matilde Olarte (Salamanca) – María Palacios (Salamanca)- Carmen Pardo (Barcelona) – Ricardo Pinilla (Madrid) – Ricardo Piñero Moral (Salamanca) – Ruth Piquer (Madrid) – María Peña Lombao (A Coruña) – Fernando Pereira (Oporto) – Miguel Ángel Ramos (Madrid) – Alberto Santamaría Fernández (Santander) – Juan Vermal (Palma de Mallorca) – Mário Vieira de Carvalho (Lisboa) – Sara Zurletti (Nápoles)

martes 25 de agosto de 2009

UN CUENTO DE MROZEC

LA REVOLUCION

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedo más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista. Pero al cabo de cierto tiempo... Ah, si no fuera por ese «cierto tiempo». Para ser breve, el armario en medio también dejo de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez «cierto tiempo» también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio—es decir, el cambio seguía siendo un cambio—, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.

Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

martes 4 de agosto de 2009

VACACIONES DE MUERTE Y PLAYA (4): CEMENTERIO AMERICANO

Apenas unos kilómetros separan La Cambe, donde se halla el sobrecogedor cementerio alemán de Colville sur Mer donde se encuentra el impresionante cementerio americano. Este cementerio se sitúa en la zona más alta de la playa de Omaha, donde murieron miles de soldados. Aquí, como en el cementerio alemán, había una larga lista de "soldados desconocidos", aunque la inscripción americana, sobre la cruz, tenía un patetismo sentimental mucho mayor que el lacónico y simple "un soldado alemán". EL cementerio de Colville es casi inabarcable. Ese día hacía un tiempo de perros. Nadie paseaba por la playa. Nos dijeron que apenas se bañaba gente allí. Tuvimos que cambiar de playa.







domingo 2 de agosto de 2009

SOBRE "PEQUEÑOS CÍRCULOS"

Rosa Benéitez escribe sobre Pequeños círculos, una fantástica reseña ilustrada con imágenes de Jeff Wall, artista que está detrás de algún poema del libro. Aquí.